Cómo purgar radiadores sin manchar en Barcelona
Guía para purgar radiadores sin manchar en Barcelona: causas del aire, pasos seguros, costes orientativos, tiempos, documentación y cuándo llamar a un técnico.
Purgar radiadores parece una tarea sencilla, pero en viviendas y comunidades de Barcelona es habitual que genere dudas: goteos que manchan pared o parquet, radiadores que siguen fríos por arriba, ruidos en la instalación o bajadas de presión en la caldera. Además, en fincas antiguas del Eixample, Gràcia o Sants, con instalaciones mixtas y radiadores de hierro o aluminio, pequeños detalles como el tipo de purgador o el estado de las juntas marcan la diferencia entre una purga limpia y una incidencia.
El objetivo de esta guía es que usted actúe con prevención y orden: qué revisar antes de tocar nada, qué fotos conviene tomar, qué medidas anotar (presión, temperatura, radiadores afectados) y qué documentación guardar si interviene un profesional. Tenga en cuenta que el análisis depende del estado real, de los plazos, del presupuesto aceptado y del alcance acordado; si está en Barcelona o área metropolitana, una revisión previa in situ o con fotos suele evitar desplazamientos innecesarios y repeticiones de trabajo.
Fuentes consultadas
- Real Decreto 1027/2007, de 20 de julio, por el que se aprueba el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) (texto consolidado)
- Real Decreto 238/2013, de 5 de abril, por el que se modifican determinados artículos e IT del RITE (texto consolidado)
- Generalitat de Catalunya: Habitatge (informació institucional sobre manteniment i comunitats)
- Ajuntament de Barcelona: Energia i canvi climàtic (informació municipal i recomanacions d’estalvi energètic)
Índice
- 1. Contexto y diagnóstico inicial
- 2. Normas, permisos y criterios técnicos aplicables
- 3. Requisitos, plazos y pasos previos
- 4. Alcance del trabajo, responsabilidades y límites
- 5. Costes, tiempos y consecuencias habituales
- 6. Fotos, mediciones y documentación útil
- 7. Pasos para actuar con orden
- 8. Presupuestos, comunicación y cambios de alcance
- 9. Garantías, incidencias y vías de reclamación
- 10. Si ya se ha reparado o ya se ha contratado
- 11. Preguntas frecuentes
Contexto y diagnóstico inicial: por qué entra aire y por qué mancha
En calefacción por agua (radiadores con caldera), el aire puede acumularse en los puntos altos del circuito y dentro de cada radiador. Ese aire reduce el intercambio de calor y provoca síntomas típicos: la parte superior del radiador se queda fría, se oyen burbujeos o golpes suaves, y la caldera trabaja más tiempo para alcanzar temperatura. En Barcelona, donde muchas viviendas alternan periodos largos sin uso de calefacción, es frecuente que al inicio de temporada aparezcan bolsas de aire.
Lo de “sin manchar” no depende solo de poner un vaso. Manchar suele ocurrir por una combinación de factores: purgador deteriorado, rosca con holgura, junta envejecida, presión alta en el circuito, o simplemente por abrir demasiado rápido. También influye el tipo de acabado: paredes pintadas al temple, zócalos de madera, suelos de parquet o tarima y radiadores cerca de cortinas. Si usted diagnostica bien antes de actuar, reduce el riesgo de goteo y de tener que vaciar el circuito.
- Identifique el sistema: caldera individual, caldera comunitaria o bomba de calor con radiadores.
- Localice el purgador: manual (tornillo) o automático, y su estado visible (óxido, cal, marcas de fuga).
- Observe el síntoma: radiador frío arriba, ruido, falta de caudal o calentamiento irregular por estancias.
- Compruebe la presión en la caldera (si es individual) antes de purgar y anótela.
- Revise el entorno para evitar manchas: pared, suelo, rodapié, textiles y muebles cercanos.
Qué ocurre en la práctica: en muchas viviendas de Barcelona el primer radiador que “pide” purga no es el más alejado, sino el que está peor nivelado o el que tiene el purgador más envejecido. Si al acercar un papel seco al purgador ya aparece humedad, conviene planificar sustitución de purgador o junta antes de insistir.
Normas, permisos y criterios técnicos aplicables
Purgar un radiador en una vivienda suele ser una operación de mantenimiento básico y no requiere permisos municipales. No obstante, el mantenimiento y uso correcto de las instalaciones térmicas se enmarca en el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE), que establece criterios generales de eficiencia y mantenimiento para instalaciones de climatización y calefacción en edificios. En comunidades con sala de calderas o instalaciones centralizadas, el mantenimiento suele estar contratado con una empresa mantenedora y conviene respetar el protocolo interno.
Desde un punto de vista técnico y de seguridad, los criterios más relevantes para una purga ordenada son: evitar sobrepresiones, no manipular elementos que puedan comprometer estanqueidad, y no intervenir en la sala de calderas comunitaria si usted no está autorizado. En Barcelona, además, es habitual que las comunidades tengan horarios y normas internas para intervenciones en zonas comunes, aunque no sea un “permiso” municipal como tal.
- Si la calefacción es comunitaria, confirme con la administración o conserjería si hay empresa mantenedora asignada.
- No manipule válvulas generales, llaves de llenado o purgadores automáticos en sala técnica sin indicación profesional.
- Evite purgar con la instalación muy caliente para reducir riesgo de salpicaduras y quemaduras.
- Si hay fugas, priorice detener la pérdida y documentar antes de seguir purgando.
- Si se requiere sustitución de piezas, use repuestos compatibles con el radiador y su rosca.
Base técnica: el RITE (y sus modificaciones) no describe “cómo purgar” paso a paso, pero sí enmarca la necesidad de mantener la instalación en condiciones de funcionamiento y eficiencia. En la práctica, una purga mal hecha puede generar incidencias de presión o microfugas que terminan en una intervención mayor.
Requisitos, plazos y pasos previos antes de purgar en Barcelona
Para purgar sin manchar, el “requisito” principal es preparar el entorno y disponer de herramientas adecuadas. En Barcelona, donde muchas viviendas son compactas y con radiadores cerca de paredes pintadas y suelos delicados, la preparación suele ser más importante que la purga en sí. También conviene elegir el momento: al inicio de temporada, o cuando detecte síntomas, pero evitando hacerlo con prisas.
En cuanto a plazos, purgar un radiador suele llevar entre 5 y 15 minutos si todo está en buen estado. Si hay varios radiadores, planifique 30 a 60 minutos para una vivienda media, contando preparación, comprobación de presión y revisión final. En instalaciones comunitarias, el tiempo depende de si la comunidad permite purgas individuales o si se coordina una purga general con la empresa mantenedora.
- Herramientas: llave de purgador (o destornillador adecuado), recipiente estable y paños absorbentes.
- Protección: cartón o plástico fino bajo el purgador y paño contra la pared para evitar salpicaduras.
- Control: acceso al manómetro de la caldera (si es individual) y conocimiento de la llave de llenado.
- Orden: empezar por radiadores más cercanos a la caldera o por los más fríos, según el comportamiento del sistema.
- Tiempo: reservar margen para reponer presión y comprobar que no queda aire.
Qué ocurre en la práctica: muchas manchas aparecen porque se improvisa el recipiente y se abre el purgador demasiado. Un vaso pequeño se desborda con facilidad. Un recipiente ancho y bajo, más un paño pegado a la pared, reduce mucho el riesgo en pisos de Barcelona con radiadores muy próximos al paramento.
Alcance del trabajo, responsabilidades y límites
Purgar radiadores es una actuación de mantenimiento que, en una vivienda con caldera individual, suele estar dentro de lo que un usuario puede realizar con prudencia. El límite aparece cuando hay signos de avería o riesgo: purgadores que no cierran, fugas en la unión del radiador, válvulas agarrotadas, presión que cae de forma repetida o ruidos fuertes persistentes. En esos casos, insistir puede agravar la fuga o provocar entrada continua de aire.
En comunidades, la responsabilidad se reparte según el elemento sea privativo o común, y según lo que establezcan los acuerdos y el mantenimiento contratado. Aunque usted pueda purgar un radiador de su vivienda, si el problema es general (muchos vecinos con radiadores fríos) suele ser más eficaz coordinarlo con la empresa mantenedora para evitar descompensaciones del circuito.
- Usted puede purgar si el purgador está en buen estado y la instalación responde con normalidad.
- Deténgase si el purgador gotea al cerrar o si la rosca “baila” y no asienta.
- No fuerce válvulas antiguas; pueden romper el eje o la empaquetadura.
- Si hay caldera comunitaria, evite manipular elementos comunes sin autorización.
- Si hay daños por agua, documente y comunique cuanto antes para delimitar responsabilidades.
Qué ocurre en la práctica: cuando un purgador manual está muy calcificado, puede “cerrar” aparentemente pero seguir sudando. En viviendas con parquet, ese sudor constante termina dejando marca. En esos casos, la solución realista suele ser sustituir el purgador o su junta, no repetir purgas.
Costes, tiempos y consecuencias habituales
El coste de purgar por cuenta propia es bajo, pero el coste indirecto de manchar o provocar una fuga puede ser alto si afecta a pintura, rodapiés o suelos. Si usted contrata un servicio en Barcelona, el precio suele depender del desplazamiento, del número de radiadores, de si hay que reponer presión, y de si se detectan piezas a sustituir. En viviendas del área metropolitana, el tiempo de llegada y la disponibilidad pueden variar según temporada (picos de demanda en otoño e invierno).
Como orientación, una visita para purgar y revisar presión puede situarse en rangos habituales de servicio doméstico, pero es importante pedir un presupuesto claro: qué incluye, cuántos radiadores, y qué ocurre si aparece una fuga o si hay que cambiar purgadores. Las consecuencias más comunes de una purga incorrecta son: goteos, pérdida de presión, entrada de más aire por rellenados repetidos, y descompensación térmica (unos radiadores muy calientes y otros fríos).
- Tiempo orientativo: 5 a 15 minutos por radiador si no hay incidencias.
- Coste orientativo: varía por desplazamiento y número de radiadores; confirme siempre antes.
- Consecuencia típica: bajada de presión tras purgar en calderas individuales, que obliga a rellenar.
- Riesgo real: mancha por agua con óxidos o lodos, especialmente en radiadores antiguos.
- Escenario frecuente: purgador que no cierra y requiere sustitución inmediata.
Qué ocurre en la práctica: en Barcelona es común que el agua del circuito arrastre partículas oscuras al purgar, sobre todo en instalaciones con años. Esa primera salida puede manchar más que agua limpia. Por eso conviene usar paño blanco de control y protección extra en pared y suelo.
Fotos, mediciones y documentación útil (para evitar dudas y repetir visitas)
Aunque sea una tarea pequeña, documentar bien ayuda si aparece una fuga, si la caldera pierde presión o si hay que coordinar con la comunidad. En Barcelona, donde muchas fincas tienen administradores y mantenimientos externalizados, una evidencia clara acelera decisiones y evita discusiones sobre si el problema era previo. Además, si usted contrata a un profesional, la trazabilidad del trabajo es clave para comparar presupuestos y entender qué se ha hecho.
La documentación útil no es burocracia. Son pruebas sencillas y mediciones básicas que permiten diagnosticar: qué radiadores fallan, cuánto baja la presión, si el purgador gotea, y si el problema es puntual o recurrente. Guárdelo todo en una carpeta (móvil o nube) con fecha.
- Fotos o vídeo con fecha del radiador, del purgador y de cualquier marca de humedad o goteo.
- Medición anotada de la presión en la caldera antes y después de purgar (si aplica).
- Presupuesto desglosado con alcance, materiales (purgadores, juntas) y número de radiadores incluidos.
- Factura y parte de trabajo con fecha, dirección y descripción de la intervención.
- Si es comunidad: comunicación del administrador o de la empresa mantenedora sobre purgas o ajustes.
Qué ocurre en la práctica: cuando la presión cae cada pocos días, la foto del manómetro con fecha y la imagen del purgador con posible sudor ayudan a distinguir entre aire residual de inicio de temporada y una microfuga. Esa diferencia cambia el enfoque y el coste.
Pasos para actuar con orden: purgar radiadores sin manchar
Si su objetivo es purgar sin manchar, el método debe ser controlado y repetible. La idea es liberar aire hasta que salga agua de forma estable, cerrar sin forzar y comprobar que el sistema mantiene presión y calienta homogéneo. Si usted tiene caldera individual, el control de presión es parte del proceso. Si es calefacción comunitaria, su margen de actuación suele limitarse al radiador y a comunicar incidencias.
Antes de empezar, deje enfriar la instalación o trabaje con temperatura moderada para reducir riesgo de salpicaduras calientes. Proteja pared y suelo. Use un recipiente ancho y un paño absorbente. Abra el purgador muy poco, lo justo para que salga aire. No lo retire por completo. Si el purgador está duro, no fuerce: puede partir o deformar la rosca.
- Prepare protección: paño contra pared, cartón o plástico en suelo y recipiente estable bajo el purgador.
- Coloque la llave y abra lentamente hasta oír salida de aire; mantenga el recipiente cerca del punto de salida.
- Espere a que el aire deje paso a un hilo de agua continuo, sin burbujas.
- Cierre con suavidad, sin apretar en exceso, y seque el purgador para comprobar si reaparece humedad.
- Revise la presión de la caldera y reponga si es necesario, siguiendo el manual del equipo.
Qué ocurre en la práctica: el error más común es abrir demasiado y “buscar” que salga agua rápido. Eso aumenta el caudal y la probabilidad de salpicadura. Abrir un cuarto de vuelta suele ser suficiente. Si el agua sale oscura, cambie el paño con frecuencia para no arrastrar manchas a la pared.
Presupuestos, comunicación y cambios de alcance (vivienda y comunidad)
Si usted decide contratar, pida un presupuesto que describa claramente el alcance: purga de X radiadores, revisión de presión, comprobación de fugas, y si incluye o no sustitución de purgadores o juntas. En Barcelona, es habitual que el coste final cambie si se detecta un purgador en mal estado o una válvula que no cierra. Por eso conviene pactar de antemano cómo se autorizan extras.
En comunidades, la comunicación es clave. Si varios vecinos tienen el mismo síntoma, informe al administrador con datos: cuántos radiadores, en qué plantas, desde cuándo y si hay ruidos en columnas. Esto ayuda a decidir si procede una purga general, equilibrado o revisión del circuito por la empresa mantenedora. Evite decisiones aisladas que puedan descompensar el sistema si es centralizado.
- Solicite confirmación del precio de desplazamiento y del número de radiadores incluidos.
- Pregunte si el servicio contempla reposición de presión y comprobación final de estanqueidad.
- Defina qué piezas pueden sustituirse sin nueva autorización y con qué rango de precio.
- En comunidad, canalice la incidencia por administrador para coordinar acceso y horarios.
- Exija documentación mínima: parte de trabajo y factura con descripción de lo realizado.
Qué ocurre en la práctica: lo que más evita malentendidos es la confirmación por escrito (mensaje o correo) del alcance, la aprobación del presupuesto y la gestión de cambios de alcance. Si durante la visita aparece un purgador que no cierra, lo razonable es pedirle que le informen del coste y del plazo antes de asumir sobrecostes o reprogramaciones, especialmente en temporada alta en Barcelona.
Garantías, incidencias y vías de reclamación
En servicios domésticos, la mejor protección es una contratación clara y documentación completa. Si tras una intervención aparecen manchas, goteos o pérdida de presión, lo primero es comunicarlo cuanto antes y aportar pruebas (fotos, fecha, descripción). Muchas incidencias se resuelven con una segunda visita de ajuste o con sustitución de un purgador defectuoso, pero conviene que quede trazado qué se hizo y cuándo.
Si no hay acuerdo, las vías habituales pasan por la hoja de reclamaciones, los servicios de consumo y, en su caso, la mediación. En comunidades, además, puede intervenir el administrador para canalizar responsabilidades si el origen es un elemento común. Evite manipular de nuevo el purgador si ya hay una incidencia abierta, para no dificultar el diagnóstico.
- Conserve factura, parte de trabajo y comunicaciones (mensajes, correos) con fechas.
- Documente la incidencia con fotos antes de limpiar o reparar, si no hay riesgo de daño mayor.
- Notifique por escrito y solicite propuesta de solución y plazo razonable.
- Si hay daños materiales, anote superficies afectadas y medidas aproximadas.
- En comunidad, informe al administrador si sospecha origen en columna o circuito común.
Qué ocurre en la práctica: una reclamación se complica cuando no hay factura o cuando el alcance no estaba definido. En purgas y pequeñas reparaciones, un parte simple con “purgado de X radiadores, revisión de presión, sustitución de purgador en radiador Y” suele ser suficiente para evitar discusiones posteriores.
Si ya se ha reparado o ya se ha contratado: cómo reconducir la situación
Si usted ya ha purgado y ha manchado, o si el radiador sigue sin calentar, lo prioritario es no encadenar acciones sin diagnóstico. Limpie con prudencia para no fijar la mancha (según pintura y suelo) y, si hay goteo activo, coloque protección y un recipiente. Si la caldera pierde presión, evite rellenados repetidos sin localizar la causa, porque puede introducir más aire y empeorar el comportamiento del circuito.
Si ya ha contratado un servicio, revise el presupuesto y el parte de trabajo. Compruebe qué se incluyó y qué no. Si el profesional detectó una pieza en mal estado y usted no autorizó su sustitución, es posible que el problema persista. Si se sustituyó un purgador y sigue goteando, puede haber un asiento dañado o una rosca deteriorada. En Barcelona, con radiadores antiguos, no es raro que una intervención mínima destape una debilidad previa.
- Haga fotos del estado actual: purgador, manchas, presión en caldera y radiadores afectados.
- Compruebe si el goteo es del purgador o de la unión del radiador con la válvula.
- Si la presión cae, anote cuánto y en cuánto tiempo, sin rellenar de forma automática.
- Revise el alcance contratado y solicite por escrito una propuesta de corrección.
- Si es comunidad, comunique al administrador si hay indicios de problema general (varias viviendas).
Qué ocurre en la práctica: cuando el radiador sigue frío tras purgar, a menudo no es “más aire”, sino falta de caudal por válvula termostática atascada, detentor mal ajustado o desequilibrio del circuito. En esos casos, insistir con la purga solo añade agua al suelo y no resuelve el origen.
Preguntas frecuentes
Estas dudas son habituales en viviendas de Barcelona con calefacción por radiadores, tanto con caldera individual como en comunidades. Si su caso incluye fugas o pérdida de presión, conviene priorizar revisión.
P: ¿Es mejor purgar con la calefacción encendida o apagada?
R: Para reducir riesgo de salpicaduras calientes y mejorar el control, suele ser más prudente hacerlo con la instalación a temperatura moderada o apagada y ya sin calor residual intenso, especialmente si el purgador está duro o envejecido.
P: ¿Cuánta agua debe salir al purgar un radiador?
R: Lo habitual es que primero salga aire y después un hilo de agua continuo sin burbujas. No es necesario dejar salir mucha agua; el objetivo es expulsar el aire y cerrar sin goteos.
P: ¿Por qué baja la presión de la caldera después de purgar?
R: Al expulsar aire y algo de agua, el volumen útil del circuito cambia y la presión puede bajar. Si la bajada es pequeña y se recupera con un rellenado puntual, puede ser normal; si cae repetidamente, conviene revisar posibles fugas.
P: ¿Qué hago si el purgador no cierra y gotea?
R: Detenga la purga, proteja la zona y no fuerce el cierre. Un purgador puede requerir sustitución o revisión de junta y rosca. Si el goteo es importante, contacte con un profesional para evitar daños por agua.
P: En una comunidad de Barcelona, ¿puedo purgar mi radiador sin avisar?
R: Depende de cómo esté gestionada la instalación. En muchos casos se puede, pero si hay síntomas generalizados o si la comunidad tiene mantenimiento contratado, avisar al administrador ayuda a coordinar y evitar descompensaciones del circuito.
Resumen accionable
- Diagnostique antes: radiador frío arriba, ruidos, purgador con marcas de humedad y presión de caldera (si aplica).
- Proteja pared y suelo: paño contra pared, base protectora y recipiente ancho y estable.
- Purgue despacio: abra poco, deje salir aire y cierre cuando salga agua continua sin burbujas.
- No fuerce piezas antiguas: si el purgador está duro o no cierra, pare y planifique sustitución.
- Controle la presión: anote antes y después, y reponga solo lo necesario siguiendo el manual del equipo.
- Si el problema es general en la finca, comuníquelo al administrador para coordinar con la mantenedora.
- Documente con fotos y fechas: purgador, manchas, manómetro y radiadores afectados.
- Pida presupuestos con alcance claro: número de radiadores, desplazamiento, reposición de presión y posibles extras.
- Evite rellenados repetidos si la presión cae: puede indicar fuga o problema de estanqueidad.
- Tras la purga, revise 24 a 48 horas: calor homogéneo, ausencia de goteos y estabilidad de presión.
Aviso: este contenido es informativo y general. La solución adecuada depende del estado real, del acceso, del alcance contratado y de la documentación disponible.
Cierre de conversión suave: ofrezca una revisión del problema con fotos y medidas, una orientación de presupuesto y una planificación de la intervención en Barcelona, sin promesas.
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