Por qué la nevera hace hielo en el fondo en BCN
Por qué la nevera hace hielo en el fondo en Barcelona: causas, riesgos, pasos de revisión, soluciones y costes orientativos con enfoque práctico y preventivo
Que una nevera haga hielo en el fondo parece un detalle menor, pero en viviendas y locales de Barcelona es una incidencia muy frecuente. Suele aparecer como una placa de hielo bajo los cajones de verduras o como agua que se congela y vuelve a salir, y puede estar relacionada con el desagüe de condensados, la puerta, el uso diario o el ajuste de temperatura. Si no se aborda con orden, el problema tiende a repetirse y puede acabar en malos olores, charcos, mayor consumo y, en algunos casos, averías del sistema de frío.
El objetivo de esta guía es ayudarle a identificar causas probables, revisar lo esencial sin riesgos, y decidir cuándo conviene una intervención técnica. Le indicamos qué comprobar, qué fotos tomar (con fecha), qué medidas anotar (temperaturas, tiempos, ubicación del hielo) y qué documentación guardar (presupuesto, parte de trabajo, factura y condiciones de garantía). Tenga en cuenta que el análisis depende del estado real del aparato, de los plazos, del presupuesto aceptado y del alcance acordado, y por eso es recomendable una revisión previa orientada a Barcelona y su área metropolitana.
Fuentes consultadas
- Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios (texto consolidado)
- Real Decreto-ley 7/2021, de 27 de abril, por el que se transpone la Directiva (UE) 2019/771 sobre compraventa de bienes (texto consolidado)
- Agència Catalana del Consum: Garanties dels productes
- Ajuntament de Barcelona: Oficina Municipal d’Informació al Consumidor (OMIC)
Índice
- 1. Contexto y diagnóstico inicial del hielo en el fondo
- 2. Normas de consumo y criterios técnicos aplicables en Cataluña
- 3. Requisitos, plazos y pasos previos en Barcelona y área metropolitana
- 4. Alcance del trabajo, responsabilidades y límites del servicio técnico
- 5. Costes, tiempos y consecuencias habituales
- 6. Fotos, mediciones y documentación útil
- 7. Pasos para actuar con orden (sin empeorar la avería)
- 8. Presupuestos, comunicación y cambios de alcance
- 9. Garantías, incidencias y vías de reclamación
- 10. Si ya se ha reparado o ya se ha contratado
- 11. Preguntas frecuentes
Contexto y diagnóstico inicial del hielo en el fondo
El hielo en el fondo del frigorífico suele indicar que el agua de descongelación no está evacuando bien y se acumula donde no debe. En muchos modelos, el evaporador (la zona fría que genera escarcha) está oculto y el aparato realiza ciclos de descongelación. Esa agua debería bajar por un canal y salir por un desagüe hacia una bandeja donde se evapora con el calor del compresor. Si el desagüe se obstruye, si el canal se deforma, o si entra demasiada humedad por la puerta, el agua puede terminar en el fondo y congelarse.
En Barcelona es habitual que la nevera trabaje con más carga de humedad en ciertas épocas y en cocinas pequeñas con ventilación limitada, lo que puede agravar condensaciones. También influyen hábitos como introducir alimentos calientes, abrir la puerta con frecuencia o llenar en exceso los estantes, porque alteran el flujo de aire y aumentan la formación de escarcha.
- Localice exactamente dónde aparece el hielo: bajo cajones, en pared trasera, alrededor del desagüe o en el congelador.
- Compruebe si hay agua líquida antes de congelarse, o si aparece hielo “seco” tipo escarcha.
- Revise la junta de la puerta: cierre con una hoja de papel y verifique si ofrece resistencia al tirar.
- Observe si el frigorífico hace ciclos de ruido anómalos o si el compresor trabaja casi sin parar.
- Anote el ajuste de temperatura y mida con termómetro: frigorífico suele estar alrededor de 4 °C y congelador alrededor de -18 °C, según uso y modelo.
Base técnica: en la mayoría de frigoríficos modernos, el hielo en el fondo se relaciona más con drenaje y entrada de humedad que con “falta de gas”. La falta de refrigerante suele dar síntomas distintos, como mala temperatura general o escarcha irregular en zonas concretas, y requiere diagnóstico profesional.
Normas, permisos y criterios técnicos aplicables
Para una incidencia como hielo en el fondo, normalmente no hay permisos municipales ni trámites de obra. Se trata de mantenimiento y reparación de electrodomésticos en el interior de la vivienda o local. Donde sí hay un marco relevante es en consumo y garantías, especialmente si el aparato es relativamente nuevo o si la reparación se contrata a un servicio técnico.
En España, los derechos de la persona consumidora sobre garantías y falta de conformidad se recogen en normativa estatal, y en Cataluña hay información institucional específica para orientar reclamaciones y garantías. A nivel técnico, el criterio principal es la seguridad y la trazabilidad: desconectar el aparato antes de manipular, evitar herramientas punzantes para retirar hielo, y documentar lo que se ha hecho para no perder referencias si el problema reaparece.
- Garantía legal y derechos de consumo: revise si el frigorífico está dentro del periodo aplicable y conserve factura de compra.
- Si contrata reparación: pida presupuesto por escrito y condiciones de garantía de la intervención y de las piezas.
- Seguridad eléctrica básica: desconecte de la red antes de acceder a canaletas, ventiladores o paneles interiores.
- Seguridad alimentaria doméstica: planifique la conservación temporal de alimentos si necesita descongelar.
- En locales: valore horarios y molestias, pero sin necesidad de licencia por ser una reparación interior sin obra.
Qué ocurre en la práctica: muchas incidencias se resuelven con limpieza del desagüe y ajuste de uso, pero si hay deformación de canaletas, fallo de resistencia de desescarche, sensor o ventilador, conviene diagnóstico técnico. En esos casos, la documentación de consumo y la trazabilidad del servicio son lo que más protege al cliente.
Requisitos, plazos y pasos previos en Barcelona y área metropolitana
Antes de intervenir, el requisito principal es organizar el tiempo y el entorno. Si el hielo es importante, puede necesitar una descongelación controlada. En pisos de Barcelona con cocinas compactas, conviene prever espacio para sacar cajones, proteger el suelo y tener recipientes para el agua. Si vive en una finca con pasillos estrechos o ascensor pequeño, también es útil anticipar si el aparato podría necesitar moverse para revisar ventilación trasera.
En cuanto a plazos, una revisión básica puede hacerse el mismo día, pero una reparación con piezas depende de disponibilidad. En el área metropolitana, la logística suele ser ágil, aunque puede variar por marca, modelo y si el frigorífico es integrable (panelado) o de libre instalación.
- Planifique una ventana de 1 a 3 horas para revisión y limpieza del drenaje, según accesibilidad.
- Si hay que descongelar por completo, cuente con varias horas y, a veces, una noche con el aparato apagado.
- Prepare nevera portátil o bolsas térmicas para alimentos sensibles si prevé parada prolongada.
- Revise si el aparato está nivelado: una inclinación incorrecta puede favorecer acumulación de agua en zonas no deseadas.
- Si es integrable, tenga a mano datos del modelo y fotos del interior para identificar el sistema de drenaje.
Qué ocurre en la práctica: en Barcelona es común que el frigorífico esté muy encajado entre muebles. A veces el “arreglo” real pasa por mejorar ventilación, retirar polvo del condensador si es accesible, o corregir nivelación, además de limpiar el desagüe. Son acciones pequeñas, pero reducen recurrencias.
Alcance del trabajo, responsabilidades y límites
El alcance típico de un servicio por hielo en el fondo incluye diagnóstico, limpieza del canal y desagüe, revisión de juntas, verificación de temperaturas y, si procede, comprobación de componentes del sistema de descongelación (resistencia, sensor, temporización o control electrónico) y ventilación. No siempre es posible confirmar la causa en una sola visita si el fallo es intermitente o depende de ciclos de descongelación.
Como cliente, su obligación práctica es facilitar acceso seguro y aportar información veraz sobre síntomas, tiempos y manipulaciones previas. Como profesional, la obligación es actuar con diligencia, informar de riesgos y límites, y documentar la intervención. Si el aparato está en garantía legal o comercial, conviene valorar si la intervención por terceros puede afectar a condiciones del fabricante, según el caso.
- Defina si el servicio incluye solo limpieza y ajuste, o también sustitución de piezas si se detecta fallo.
- Aclare si se moverá el frigorífico y quién asume riesgos de roces, suelos o conexiones.
- Si hay instalación de agua (frigoríficos con dispensador), delimite revisión de toma y posibles fugas.
- Solicite identificación de piezas sustituidas y, si es posible, devolución de la pieza antigua.
- Confirme por escrito qué se considera “resuelto” y qué señales indicarían recurrencia.
Qué ocurre en la práctica: muchas incidencias se atribuyen a “exceso de frío”, pero el origen real puede ser entrada de aire húmedo por junta fatigada o puerta desalineada. Si no se corrige la causa, el hielo vuelve. Por eso es importante que el alcance incluya revisión de cierre y hábitos de uso, no solo retirar el hielo.
Costes, tiempos y consecuencias habituales
Los costes dependen de si se trata de mantenimiento (limpieza de drenaje y ajuste) o de una reparación con piezas. En Barcelona, un servicio a domicilio suele incluir desplazamiento y mano de obra mínima. Si hay que desmontar paneles interiores, acceder a ventiladores o sustituir sensores, el tiempo aumenta. En frigoríficos integrables, el acceso puede ser más laborioso.
Las consecuencias de no actuar suelen ser más molestas que peligrosas, pero reales: charcos que dañan suelos o muebles, olores por agua estancada, formación de hielo que impide cerrar cajones, y aumento de consumo por mala circulación de aire. En casos puntuales, el hielo puede bloquear ventiladores o provocar que el aparato trabaje más de lo debido, acortando vida útil.
- Revisión y limpieza de desagüe: orientativamente 60 a 120 minutos, según acceso y estado.
- Coste orientativo de visita y mano de obra: variable por empresa y franja horaria, a menudo entre 60 y 120 €.
- Sustitución de junta de puerta: coste variable por modelo; puede requerir ajuste y comprobación de cierre.
- Reparación del sistema de desescarche (sensor, resistencia, control): puede implicar piezas y 1 a 3 horas, más espera de recambio.
- Si hay que descongelar completamente: puede requerir parada prolongada y planificación de alimentos.
Qué ocurre en la práctica: cuando el hielo aparece “solo en el fondo”, lo más rentable suele ser empezar por drenaje, nivelación y junta. Si tras eso reaparece en pocos días, es razonable pensar en fallo de desescarche o en una entrada de aire persistente, y entonces el diagnóstico debe ser más profundo.
Fotos, mediciones y documentación útil
Para resolver bien este tipo de incidencia, la información previa ahorra tiempo y reduce visitas. Un técnico puede orientar mejor si ve el patrón del hielo, la ubicación exacta y el estado de juntas y canaletas. Además, si hay garantía o si el problema se repite, la documentación le permite demostrar fechas, síntomas y actuaciones.
Guarde evidencias simples y ordenadas. No hace falta un informe complejo, pero sí consistencia: fecha, hora aproximada, ajustes de temperatura y fotos claras. Si se contrata un servicio, pida siempre documentos con alcance y materiales, y conserve comunicaciones.
- Fotos o vídeo con fecha del hielo en el fondo, incluyendo plano general y detalle del desagüe o canaleta.
- Foto del ajuste de temperatura y del modelo (placa de características o etiqueta interior).
- Medición con termómetro: temperatura real en el centro del frigorífico y en el congelador.
- Presupuesto desglosado con alcance, mano de obra, desplazamiento, materiales y posibles recambios.
- Factura, parte de trabajo y condiciones de garantía de la reparación o de las piezas sustituidas.
Qué ocurre en la práctica: cuando el cliente aporta fotos de varios días, se detecta si el hielo aparece tras compras grandes, tras cocinar, o tras periodos de puerta abierta. Ese patrón orienta a hábitos, junta o ventilación, y evita cambiar piezas sin necesidad.
Pasos para actuar con orden (sin empeorar la avería)
Si el hielo es moderado y el frigorífico enfría bien, puede empezar por una actuación conservadora. La prioridad es seguridad y no dañar plásticos ni conductos. Evite objetos punzantes para retirar hielo, porque puede perforar un conducto y convertir una incidencia menor en una avería grave.
Actúe por fases: primero observación y limpieza accesible, luego verificación de cierre y temperatura, y por último valoración de intervención técnica si reaparece. En Barcelona, donde muchos frigoríficos están encastrados, hágalo con calma para no forzar bisagras ni paneles.
- Desconecte el frigorífico y proteja el suelo con toallas o bandejas antes de manipular agua o hielo.
- Retire alimentos y cajones, y deje que el hielo se ablande de forma natural; use agua templada en recipientes, sin aplicar calor directo agresivo.
- Limpie el canal de drenaje y la zona del orificio de desagüe si es accesible; si tiene manual, siga indicaciones del fabricante.
- Revise junta y alineación de puerta: limpie la goma, compruebe deformaciones y verifique que no roza con muebles.
- Reinicie con ajuste razonable de temperatura y observe 48 a 72 horas, anotando si vuelve el hielo y dónde.
Qué ocurre en la práctica: el error más común es “picar” el hielo para acelerar. Si se perfora el circuito, la reparación se complica y puede no ser rentable. Un desescarche controlado y una limpieza cuidadosa suelen ser el primer paso más seguro.
Presupuestos, comunicación y cambios de alcance
Cuando se contrata un servicio técnico, la clave es que el presupuesto describa el problema y lo que se hará para resolverlo. En incidencias de hielo en el fondo, puede haber un primer servicio de diagnóstico y limpieza, y un segundo si se confirma fallo de desescarche o necesidad de recambio. Eso no es necesariamente mala praxis, pero debe estar bien explicado.
En Barcelona y área metropolitana, es habitual coordinar visitas con horarios de trabajo y comunidades. Si el frigorífico está en un local, conviene pactar franjas para minimizar impacto. En cualquier caso, confirme por escrito el alcance y cómo se gestionan imprevistos, especialmente si el aparato es integrable o si hay que desmontar puertas de mueble.
- Pida presupuesto por escrito con diagnóstico preliminar y opciones: limpieza, ajuste, sustitución de junta o reparación de desescarche.
- Solicite que se indique si el precio incluye desplazamiento, mano de obra mínima y pruebas posteriores.
- Confirme disponibilidad y plazo estimado de recambios si se detecta pieza defectuosa.
- Aclare qué ocurre si, al desmontar, se detectan daños previos o falta de accesibilidad por mueble.
- Evite aceptar cambios de alcance verbales sin una actualización escrita del presupuesto.
Qué ocurre en la práctica: lo más importante es la confirmación por escrito: aprobación del presupuesto antes de intervenir, detalle de lo que incluye, y cómo se gestionan cambios de alcance. Si aparecen sobrecostes o plazos adicionales, pida explicación técnica, alternativa de no reparar, y actualización del importe antes de autorizar.
Garantías, incidencias y vías de reclamación
Si el frigorífico está en garantía, o si la reparación se ha realizado recientemente, conviene actuar con método. Primero, documente el síntoma y comuníquelo cuanto antes al vendedor o al servicio técnico que intervino. En consumo, los plazos y la forma de acreditar la incidencia importan, y por eso es útil conservar factura, parte de trabajo y comunicaciones.
En Cataluña puede apoyarse en la información pública de la Agència Catalana del Consum sobre garantías. En Barcelona, la OMIC es un recurso municipal para información y orientación en materia de consumo. Si hay desacuerdo, la vía habitual empieza por reclamación al establecimiento o empresa, y puede continuar por mecanismos de consumo según el caso.
- Revise si la incidencia es la misma que motivó la reparación y en qué plazo ha reaparecido.
- Notifique por escrito al servicio técnico o vendedor, adjuntando fotos con fecha y descripción breve.
- Solicite copia de condiciones de garantía de la reparación y de las piezas sustituidas.
- Conserve toda la trazabilidad: presupuestos, facturas, mensajes y citas.
- Si no hay respuesta o acuerdo, consulte recursos públicos de consumo para orientar el siguiente paso.
Qué ocurre en la práctica: una reclamación sólida no se basa en opiniones, sino en hechos: fechas, síntomas, temperaturas medidas, fotos y documentos. Eso facilita que la empresa replantee el diagnóstico o priorice una segunda visita sin discusiones innecesarias.
Si ya se ha reparado o ya se ha contratado
Si ya se ha retirado el hielo, se ha limpiado el desagüe o se ha cambiado alguna pieza, el siguiente paso es comprobar si el resultado es estable. No se trata solo de que hoy no haya hielo, sino de que el patrón no se repita en los ciclos normales de uso. Para ello, conviene observar varios días y mantener constantes los ajustes de temperatura y los hábitos.
Si ya hay un presupuesto aceptado o una intervención en curso, lo más útil es ordenar la información: qué se hizo, qué se cobró, qué se recomendó y qué síntomas quedan. En Barcelona, donde es habitual coordinar visitas con horarios laborales, una comunicación clara reduce tiempos muertos y segundas visitas innecesarias.
- Revise el parte de trabajo: diagnóstico, acciones realizadas y recomendaciones de uso.
- Compruebe si el desagüe drena: tras un ciclo, verifique si hay agua en la bandeja trasera (si es accesible y seguro).
- Observe la junta y el cierre: si la puerta no sella, el problema puede volver aunque el desagüe esté limpio.
- Si reaparece, anote cuándo y tras qué uso: compra grande, cocina intensa, puerta abierta, temperatura ambiente alta.
- Solicite una revisión de seguimiento si el síntoma vuelve en poco tiempo, aportando fotos y mediciones.
Qué ocurre en la práctica: tras una primera intervención, a veces se confirma que el problema era doble: desagüe parcialmente obstruido y puerta con cierre imperfecto. Si se corrige solo una parte, la incidencia puede disminuir pero no desaparecer. Un seguimiento con datos suele aclararlo.
Preguntas frecuentes
Estas dudas son habituales cuando aparece hielo en el fondo del frigorífico. Las respuestas son generales y conviene adaptarlas a su modelo y a los síntomas concretos.
P: ¿Es normal que se forme hielo en el fondo del frigorífico?
R: No suele considerarse normal si aparece de forma recurrente. Puede ocurrir puntualmente por humedad y uso, pero si se repite suele indicar drenaje deficiente, cierre imperfecto o un problema en el sistema de descongelación.
P: ¿Puede ser falta de gas si hace hielo abajo?
R: No es la causa más frecuente cuando el hielo está en el fondo del compartimento de refrigeración. La falta de refrigerante suele dar síntomas de mala refrigeración general o escarcha irregular, y requiere diagnóstico técnico.
P: ¿Puedo quitar el hielo con un cuchillo o destornillador?
R: No es recomendable. Puede perforar un conducto o dañar plásticos y aislamientos. Es más seguro desconectar, proteger el entorno y dejar que el hielo se ablande de forma controlada.
P: ¿Cuánto tarda en volver a la normalidad tras descongelar?
R: Depende del modelo y de la temperatura ambiente, pero tras encender puede necesitar varias horas para estabilizar. Lo importante es observar 48 a 72 horas para ver si reaparece el patrón de hielo.
P: ¿Cuándo conviene llamar a un técnico en Barcelona?
R: Si el hielo reaparece tras limpiar y ajustar, si hay charcos frecuentes, si la puerta no sella bien, si el frigorífico no mantiene temperatura o si escucha ruidos anómalos. En esos casos, una revisión a domicilio con fotos y mediciones previas suele ser eficiente.
Resumen accionable
- Identifique el patrón: dónde aparece el hielo y cada cuánto, y si hay agua previa.
- Mida temperaturas reales con termómetro y anote ajustes del aparato.
- Revise el cierre de la puerta y el estado de la junta con una prueba simple de papel.
- Actúe con seguridad: desconecte antes de manipular y no use objetos punzantes para retirar hielo.
- Haga un desescarche controlado si el hielo es importante y limpie la zona del drenaje accesible.
- Compruebe nivelación y ventilación del frigorífico, especialmente si está encajado en muebles.
- Documente con fotos o vídeo con fecha, y guarde modelo, factura y comunicaciones.
- Si contrata servicio, pida presupuesto desglosado y confirme por escrito el alcance y los cambios.
- Si reaparece en pocos días, valore diagnóstico de sistema de desescarche, sensores o ventilación interna.
- Si hay garantía o desacuerdo, use vías de consumo con trazabilidad y apoyo de recursos públicos.
Aviso: este contenido es informativo y general. La solución adecuada depende del estado real, del acceso, del alcance contratado y de la documentación disponible.
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